
Mi nombre es Angel, nací en 1950. Padre de tres hijos y una hija; abuelo de dos nietas y dos nietos.
Me licencié en Derecho y pasé más de veinte años inmerso en un entorno profesional competitivo y exigente. Después, simplifiqué mi vida y me dediqué a enseñar tai chi, yoga y meditación, disciplinas que practico desde mi juventud.
Dice Cicerón en el preámbulo de su tratado sobre la vejez:
Para quienes no tienen ningún recurso interior con el que vivir bien y felizmente, cualquier edad es pesada
He recorrido la mayor parte de mi camino, y creo haber aprendido que la existencia no parece estar hecha para ser comprendida del todo. Sin embargo, lo que importa es seguir explorando y, en períodos de transición como el actual, aprender a navegar la incertidumbre, mantener viva la confianza y contribuir al desarrollo de la conciencia.